El cristal de las copas sonó como si un coro de castrados respondiera a la señal del choque de cristales. El vino rosado fluyó por las gargantas de Laura y Rubén. Las miradas fijas, pequeñas sonrisas, coqueteo inminente. -¿Y por qué dejaste a tu novio, el artista ese?-, -David no era mi novio-, respondió Laura haciendo una mueca. -Bueno, pero andabas con él y lo dejaste, ¿por qué?-, -lo dejé porque dejó de ser mi amigo-. Rubén levantó las cejas mientras tomaba un sorbo de vino, lo degustó mirando fijamente a su amiga y tragó para luego dejar escapar un suspiro con aroma a fruta. -¿¿¿Y entonces??? ¡¡¡Contame el chisme completo por favor!!!-. Laura terminó su copa y se dispuso a servir más vino, el líquido, como en cámara lenta llenaba el interior del cristal, haciendo pequeñas burbujas y mojando poco a poco la superficie transparente con su cuerpo rosado y oloroso. Tomó la copa y la llevó hacia sus labios pintados, levantó los ojos grandes y profundos hacia los de Rubén y entrecerró la mirada, el líquido entraba en su boca lentamente y luego se mordisquó el labio inferior. Suspiró. -Pensé que él y yo éramos amigos, y me alegré por eso, me sentí libre a su lado, tranquila; pero él se volvió Romántico, y me pedía que yo también lo fuera, intenté seguirle la corriente, acompañarlo, pero la verdad es que no me apetece ser Romántica, prefiero tener amigos... ¿Sabés lo que son los Románticos?
Te das cuenta¡ Ella sabe que son los románticos.
ResponderEliminar(Aqui entre parentesis: me gusto como detallaste la narración, fue tan minuciosa que yo también senti el vino. )