lunes, 17 de mayo de 2010

26. Sentidos

David abre sus ojos, los párpados están pesados por el trasnocho pero una sonrisa satisfecha se apodera de su cara cuando inspira profundamente y siente el aroma de Laura, la piel de sus senos rozando su pecho, el sudor de ambos mezclado sobre las pieles desnudas, ella durmiendo y respirando suavemente sobre el cuello de él. Él le acaricia la espalda y ella se acerca acurrucándose más. David saca su mano del interior de la cobija y la contempla detenidamente, huele sus dedos índice y corazón y como un relámpago se le vienen las imágenes de la noche, el roce de cuerpos, gemidos y golpe de pieles, el olor rancio a sexo húmedo y áspero a la vez, coito extremadamente sensible, prolongado, inacabado... David se excita y comienza a hurgar entre las piernas de Laura. -Me puedo quedar haciendo esto toda la vida-, se dice a sí mismo mientras intenta, con caricias y pequeños pellizcos, que Laura lubrique. Ella abre los ojos y de un brinco se para de la cama: -¡¡¡Mierda!!! Me quedé dormida-. Se viste en un instante, se pone sus zapatos, agarra el bolso, besa a David en la frente -Adiós campeón- y sale corriendo mientras llama por su celular. David se queda mirando al techo, suspira y vuelve a olerse los dedos... vuelve a suspirar...

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