Revolcándose de dolor en una cama, gritando, llorando, con la mandíbula apretada tan fuerte que sus dientes chirrían de manera insoportable. Ahí está Pedro lleno de sondas por todos los accesos de su cuerpo. Nariz, boca, oídos, ano, uretra, todos ellos drenando. El médico dice: "es que tiene mucho AMOR adentro, esa sustancia rosada y pegajosa".Hacen todo lo posible porque no reviente su pecho en pedazos y miserias...
No hay comentarios:
Publicar un comentario