miércoles, 11 de agosto de 2010

35. Nicotina

Gracias al cielo que este hombre recuperó lo que tenía, pensaba Laura mientras jadeaba y se mordía el labio, brincando encima de David, quien le apretaba las nalgas con una fuerza que exitaba a Laura en exceso. Una semana después del encuentro anterior y por fin David le había vuelto a sacar, desde lo más profundo y esponjoso de su ser, los gritos más verdaderos y eléctricos, el sudor más dulce, el placer más salvaje de ser penetrada y sentir con desespero cada vez más ganas de que ese macho la rompiera en dos, cada arremetida con más fuerza hasta llegar al límite de lo brusco y brutal; la entrepierna como una fuente inacabable de fluídos y la fuerza de su amante allí concentrada, haciendo presión extrema. Gracias al cielo que este hombre recuperó lo que tenía, volvía a pensar mientras fumaba un cigarrillo. Mientras botaba el humo lentamente David le masajeaba los pies; no se había dado cuenta del poder escondido en los pies hasta ese momento... Un círculo de humo giratorio salió de su boca. La imagen perfecta del aro subiendo lentamente frente a ella se vio interrumpida por la mirada fija de David, ojos negros, cejas arqueadas, sonrisa ingenua... ¿Qué te pasa campeón?

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